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Hace unas semanas hablaba con Chema Garcia Ibarra y Álex Montoya de la proliferación de los festivales falsos. Ambos tienen mucha experiencia en la distribución de sus propias películas y conocen bien el circuito de festivales de cine.

Estaban preocupados por la cantidad de “festivales” de este tipo que han surgido recientemente.

Llevo observando casos de festivales falsos desde hace mucho tiempo, pero la llegada de plataformas de inscripción y la facilidad para recibir películas, ha provocado al aumento exponencial de “festivales” que no existen, y que se crean solo para recaudar tasas de inscripción.

Con este post intento dar algunas claves para que tengas cuidado y puedas planificar tu estrategia de distribución evitando inscribirte en estos festivales.

En primer lugar, vamos a diferenciar dos grandes grupos:

Festivales falsos puros, que suelen cobrar tasas de inscripción y no existen, son un fraude en toda regla. Estos son de los que voy a hablar en este post.

Hay otros “festivales” que, manteniendo muchas de las características de los anteriores, sí parece que hagan algún acto o proyección para justificar su existencia, pero nada más. En este grupo estarían festivales como el Madrid International Film Festival, un evento que nadie conoce en Madrid, organizado por una empresa extranjera (que se dedica a organizar festivales de este tipo en otras ciudades). Según su página web se celebra en un hotel de Madrid. ¿Hacen algún acto o proyección? Puede que sí, no lo tengo muy claro, pero desde luego con ese nombre parece un tipo de festival que no es. Su principal objetivo es cobrar las tasas de inscripción.

Suele ser díficil diferenciar entre un tipo de festival y otro. En cualquier caso, tratan de confundir al director o productor para hacerle pagar una tasa de inscripción, que suele ser elevada.

Hablemos ahora del primer grupo, aquellos “festivales” que son totalmente falsos, no existen y son un fraude. En este sentido hay un caso que descubrí hace poco y me parece paradigmático para ver las características de estos supuestos “festivales” o “premios”.

Se trata de los European Independent Film Awards, que pueden servir de base para detectar casos similares:

Para empezar, el nombre ya provoca confusión. Estos premios se autodenominan The EIFA, curisosamente muy parecido a los Premios de la EFA, que son los premios oficiales de la Academia Europea de Cine (los Oscars europeos).

Tienen unas bases muy escuetas, tanto en su web como la ficha en Filmfreeway.

Parece que admiten películas de cualquier parte del mundo, con un jurado formado por 15 profesionales de diferentes paises. Pero… ¿No se trataban de premios europeos? ¿Quiénes son esos supuestos profesionales? En su web no hay ningún tipo información al respecto.

Los datos de contacto se limitan a un Twitter con solo 10 mensajes, una dirección de Gmail, y un formulario de contacto. Además hay un mapa con la localización de Riva St. Kilda en Melbourne ¿Premios Europeos en Australia?.

Según Filmfreeway es el primer año de celebración, una característica muy habitual de este tipo de “festivales”. Suelen carecer de ediciones anteriores.

Estos festivales se crean para cobrar tasas de inscripción, por lo que suelen ser caras. En el caso de estos “premios” cobran por todas las secciones y tienen fechas límite de inscripción muy amplias, que están abiertas durante todo el año. La gestión de pagos se hace tambien por Filmfreeway. Hay tasas para la categoría de Mejor Película, Mejor Cortometraje, Mejor Montaje, Mejor Banda Sonora, etc.

Este es un ejemplo de la estructura de tasas en la categoría de Mejor Película y que se repiten en 12 categorías más, es decir, habría unas 120 posibilidades de pago diferentes (12 categorias multiplicadas por 10 opciones de deadlines):

Algunas de las claves para identificar los festivales falsos, que podemos extraer de este caso:

Los nombres suelen incluir la ciudad, pais o continente.

No hay información de otras ediciones, ni de patrocinadores conocidos.

Las bases son muy escuetas y admiten muchos tipos de películas.

No cuentan con proyecciones públicas.

Las oficinas y los datos de contacto no se encuentran en la misma ciudad, país o continente donde supuestamente se celebran.

Periodo de inscripción amplios y varias opciones de pago.

Las tasas de inscripción tienden a ser altas.

Aunque puede parecer fácil identificarlos, hay cientos de festivales por revisar cada semana. Llega un momento que te puedes dejar llevar por el nombre. Hay que estar muy atentos, sobre todo cuando hay que pagar una tasa de inscripción. Estos festivales nunca hacen excepciones del pago, en inglés “waivers”.

A veces, también pueda ocurrir que haya directores que quieran acumular selecciones a toda costa, sin reparar en el tipo de festival que se están inscribiendo. Tener un listado de cien festivales donde ha estado tu película, pero que la mitad no existen o son dudosos, no tiene ningún sentido.

Ismael Martín

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