Cortosfera.es

Desencantos

Ficción

Ficción. de Miguel Ángel Cárcano

También el desencanto preside los otros dos cortos que cierran el lote de este año, por más que sean dos propuestas un tanto fallidas. Los invencibles (Premio de la Crítica Caimán Cuadernos de Cine), de Javier Barbero y Martin Guerra, se suma a ese pequeño subgénero de cortos en el bosque que en los últimos tiempos nos ha dado piezas de la talla de La isla (Katarzyna Klimkiewicz, Dominga Sotomayor. Chile, Polonia, Dinamarca, 2013), Los dinosaurios ya no viven aquí (Miguel Angel Pérez Blanco. España, 2013) o Los galgos (Gabriel Azorín. España, 2011).

Los invencibles se decanta por la abstracción y la dilatación (tal vez este sea el aspecto que más juega en su contra) y ofrece el retrato de una comunidad, una familia de ocho personas que abandonan el coche al pie de un bosque para acampar a la orilla de un río, último lugar donde su angustia vital parece indicar que esperarán resignados su inevitable extinción. Un último regreso a la naturaleza primigenia que se desarrolla en un bucólico duermevela, poblado de impecables paisajes.

Ficción (Premio 24 Symbols, junto con Por qué escribo), de Miguel Ángel Cárcano, es posiblemente la pieza más discutible del pack, un retrueque de variaciones sobre el amor y el abandono ejecutadas sobre un escenario teatral en el que la ficción termina proyectando y ocultando la realidad. Una pareja de actores interpretando y reinterpretando un amor al filo del fracaso y un director que se entromete buscando algo de verdad en sus actuaciones sin llegar nunca a comprenderla. La pena es que la artificiosidad del texto, con sus requiebros constantes y sus pretensiones metalingüísticas terminan por lastrar las buenas ideas que sí tiene.

Dos apuntes sobre lo que se ha quedado fuera

Diámbulo

Diámbulo, de Javier Garmar

Las ocho obras elegidas para formar parte de Madrid en Corto 2014 mantienen un buen nivel medio, como se ha apuntado más arriba, lo significa que lo que no ha pasado finalmente el corte merezca ser desechado. No nos extenderemos en hablar de la larga veintena de cortos restantes, pero sí que al menos merecen un alegato en su defensa dos cortos muy estimables.

Por una parte está Diámbulo, nuevo trabajo de Javier Garmar, cuya carrera cinematográfica está íntimamente ligada Gonzalo de Pedro, autores de Historia nº 52785/614-18 (Historias de una historia) y Emetreinta. Precisamente esta última es el punto de inicio de este ensayo documental que persigue atrapar algo tan etéreo como son los sueños. Garmar se da cuenta de que su anterior cortometraje ha sido una respuesta del inconsciente en la que recrea un sueño que él había tenido. Navegando por el arte, la historia, la psicología y el caleidoscopio de imágenes que Internet nos pone al alcance de las manos, Garmar se lanza a indagar en los recuerdos oníricos de un grupo de personajes a los que apenas vemos en pantalla, logrando un corto fascinante y espectral. Tal vez demasiado fronterizo para los gustos del comité de selección, pero francamente ensoñador.

En otra línea está Cordelias, el que se me antoja el mejor corto dirigido por Gracia Querejeta hasta la fecha. El comienzo es algo brusco y dubitativo, pero pronto comienza a escalar sobre sí mismo y la superposición de confesiones, historias y confrontaciones de las diez actrices del corto (doblemente actrices, pues interpretan a reclusas que ponen en marcha una obra de teatro) compone un crescendo emocional que alcanza su cota máxima con el relato de la lideresa del grupo. Cordelias adolece de una visión un tanto taimada del ser humano masculino, pero más allá de eso, la línea que desenvuelve, donde el teatro sirve tanto para traspasar los muros físicos de la prisión como los muros mentales del remordimiento por su carácter introspectivo y catárquico, acaba siendo un dispositivo que le funciona a la realizadora a las mil maravillas. Mención aparte está, claro, su excelente casting.

También obtuvieron un Premio de Telemadrid/La Otra, consistente en la compra de derechos de emisión, el glamour disparatado y psicotrónico de Meeting with Sarah Jessica, de Vicente Villanueva; La visita, de Carmen Bellas; y Nena, un simpático y muy elegante cortometraje de Alauda Ruiz de Azúa, que también resultó ser una de las sorpresas más agradables y ligeras de esta edición.

Los galardonados con los Premios Microvídeo de la Fundación Canal a cortometrajes de una duración máxima de 1 minuto fueron Hay un sitio para ti, de Álvaro Berbel Ruiz (Primer Premio, del Jurado), y Érase una vez…Madriz, de Inés Álvarez Pérez (Segundo Premio, del Público)

Jorge Rivero

Arriba