Cortosfera.es

Este sábado 4 de febrero se entregaron los Premios de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de España 2017, los populares Premios Goya. En el apartado de Cortometraje no hubo especiales sorpresas, tal vez con la excepción del Mejor Cortometraje Documental, Cabezas habladoras de Juan Vicente Córdoba, que logró batir a Esperanza de Álvaro Longoria, en principio favorito en esta categoría.

Nada que objetar al Mejor Cortometraje de Ficción. Todo el mundo esperaba que Timecode de Juanjo Giménez Peña se alzara con la estatuilla. A ello contribuían tanto sus valores intrínsecos como el potente espaldarazo de haber sido preseleccionado y, posteriormente, nominado, a los Oscars 2017. También había conquistado nada menos que la Palma de Oro de Cannes, pero sospechamos que esto último a los académicos les daba más o menos igual.

Y también había estado en Cannes Decorado de Alberto Vázquez, sin discusión una de las más importantes animaciones españolas (concretamente, franco-española) en lo que va de década. El Goya al Mejor Cortometraje de Animación era poco menos que incontestable. Llama la atención la magnífica relación del poco complaciente Alberto Vázquez con la Academia. No solo ya había obtenido un Goya al Mejor Cortometraje de Animación en 2012 con Birdboy (2010), sino que este año ha hecho doblete, pues su largometraje Psiconautas: los niños olvidados (co-dirigido, al igual que Birdboy, por Pedro Rivero), también ha obtenido el Goya al Mejor Largometraje de Animación.

La veteranía de Juan Vicente Córdoba (lleva haciendo cortometrajes desde finales de los 80) se hizo con el Goya al Mejor Cortometraje Documental, en medio de unas nominaciones con un nivel medio un tanto bajo. Cabezas habladoras reproduce con absoluta fidelidad un famoso cortometraje de Krzystof Kieslowski, Gadajace glowy (1980), en un ejercicio de imitación próximo al Psicosis de Gus van Sant. Y tampoco es la primera vez que Córdoba recoge un Goya, pues ya lo obtuvo en 2011 como productor del Mejor Cortometraje de Ficción, Una caja de botones (2010) de María Reyes Arias, además de haber sido nominado otras dos veces: una en 1996 como Mejor Cortometraje de Ficción por Entre vías (1995); otra en 2004 como Mejor Cortometraje Documental por Yo soy de mi barrio (2002).

Arriba