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Skeleton Dance

Walt Disney | 1929 | EEUU

Por Ismael Juárez

Skeleton Dance es una animación de 1929 que supuso la primera de las 75 ‘Silly Symphonies’ que Disney llegaría a realizar hasta 1939. Una serie que, a su vez, marcó una época y un estilo que influiría en otras obras posteriores más allá de la factoría en donde había nacido Mickey Mouse.

En cierta forma, es gracias al personaje más famoso de Disney que surgió la idea primigenia de la que saldrían las ‘Silly Symphonies’. Y es que un año antes del estreno de Skeleton Dance, Walt Disney había producido un corto de Mickey donde por primera vez se utilizaba la técnica que acabaría denominándose ‘Mickey Mousing’. Una técnica que sincronizaba la música con las imágenes, hasta el punto de que estas parecían un acompañamiento a la composición musical.

El compositor responsable de este hito tiene un nombre, Carl Stalling, que fue quien crearía la novedosa técnica cinematográfica en el cortometraje Steamboat Willie, protagonizado por el ratón más famoso de la historia del cine. Tras el éxito del resultado, diversos testimonios aseguran que fue el propio Stalling quien propuso a Walt Disney crear una serie de cortos animados en los que la acción animada combinase con la música usando el ‘Mickey Mousing’. Y Walt Dinesy fue receptivo a la idea. Muy receptivo.

De esta forma, a los pocos meses se realizaba Skeleton Dance, trabajo dirigido por el propio Disney. Un cortometraje sin diálogos, solo lleno de música e imágenes que todavía hoy rebosa imaginación y permite ser disfrutado sin la condescendencia que a veces necesitan algunas obras, a las que reconocemos su importancia y mérito por la época en que fueron realizados, pero que han envejecido mal tras el paso del tiempo.

No es el caso de Skeleton Dance. A pesar de los casi 90 años transcurridos, esta pequeña obra sigue siendo un trabajo fantástico que ofrece una coreografía de esqueletos y en la que podemos adivinar también una mezcla de géneros. Desde ecos del expresionismo alemán hasta un terror cómico que parece querer ilustrar de modo entrañable la fiesta de Halloween. De cualquier forma, todo hay que decirlo, su estreno tuvo lugar en pleno verano.

Al hablar de Skeleton Dance, así como de cualquiera de las ‘Silly Symphonies’ que vendrían después, es imposible olvidarse de la composición musical. El ‘Mickey Mousing’ aseguraba que en realidad la música fuera la verdadera protagonista. Y en esta primera obra, el compositor Carl Stalling, a través de un foxtrot en clave menor, conseguirá que los esqueletos se erijan en bailarines y músicos en mitad de un cementerio donde el viento y los animales serán usados como instrumentos musicales. Un auténtico despliegue de lírica musical y visual que puede ser disfrutado por los más grandes y también por los más pequeños. El blanco y negro también puede ser divertido.

La técnica del ‘Mickey Mousing’ se popularizaría más allá de las ‘Silly Symphonies’ y de las producciones de animación. Y es por ello que puede ser encontrada en el largometraje King Kong (1933) e, incluso, en Casablanca (1942), cuando la técnica se usó hacia el final de la película, en el momento en que el Capitán Renault tira a la basura la botella de Vichy. Por no hablar de animaciones como ‘Tom y Jerry’, que no serían lo mismo sin el uso de esta técnica creada por Carl Stalling.

Así pues, y como tantas veces en esta sección de la Videoteca de Cortosfera, la importancia de Skeleton Dance es doble. Como obra que por sí misma ofrece lírica y diversión suficientes para el disfrute del público actual. Y también como corto pionero que inicia las ‘Silly Symphonies’ y la popularización de una técnica cinematográfica que tan ampliamente ha sido usada en el séptimo arte. Todo ello hace de Skeleton Dance una parada obligada para cualquier cinéfilo.

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