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Superstar: The Karen Carpenter story

Director: Todd Haynes | Año: 1988 | Nacionalidad: Estados Unidos

En una reciente entrevista promocional acerca de su última película, Carol (2015), preguntado por cuál de sus películas recomendaría a alguien que no conociera su obra, Todd Haynes se decantaba por ‘Superstar: The Karen Carpenter Story, porque de alguna forma loca engloba todos esos elementos en mi primera obra. Trata cuestiones sobre la narrativa, el tema y la identidad, junto a un enfoque de la cultura popular en un marco histórico concreto. Así que ese film ya incluye todas esas preocupaciones mías en un paquete comprimido‘ (Film Comment, vol. 51, nº 6; nov/dic 2015). Sorprende que un director tan altamente considerado, cuyo último trabajo ha concursado en la sección oficial de Cannes y ha sido nominado en varias categorías en la pasada edición de los Oscars, elija un cortometraje como botón de muestra de su muy celebrada carrera: demuestra tanta humildad como pleno autoconvencimiento de ser, precisamente, un autor desde sus primeros pasos.

Superstar: The Karen Carpenter story

Cierto es que los 43 minutos de Superstar: The Karen Carpenter Story presentan muchas pistas y claves que Todd Haynes desarrollaría y perfeccionaría a lo largo de casi tres décadas en su posterior filmografía, muy breve en número pero de una calidad incontestable. Pero si algo ya destaca de Superstar… es su propia rareza a la hora de intentar catalogarla: sus códigos son los de un documental, pero con grandes dosis de ficcionalización a través de sus dramatizaciones, sin llegar a ser tampoco un falso documental; sus protagonistas durante casi todo el metraje son muñecos estilo Barbie y Ken, pero tampoco es exactamente una animación… Apostando por un todo o nada en su insólita propuesta, el veinteañero Todd Haynes aborda la figura de la cantante de Carpenters, mitad del dúo melódico a medias con su hermano, fallecida a los 32 años tras un largo proceso de anorexia.

Tirando de intertítulos que aportan cifras y datos clínicos sobre la Anorexia Nerviosa, su incidencia en la población femenina y sus horribles consecuencias, Haynes construye el relato mediante dramatizaciones, poniendo voz a los muñecos e imaginándose cómo pudo ser la vida artística de Karen Carpenter, cómo su exposición pública pudo llevarla a su obsesión enfermiza por el físico y la delgadez, cómo pudo ser la relación con su controlador hermano Richard, con sus sobreprotectores padres, cómo la inofensiva música de Carpenters supuso un islote melódico y naíf en una década, la de los 70, más interesada en el rock entrelazado con todo tipo de excesos. La voz inmortal de Karen Carpenter, con ese registro un tanto decadente y fantasmal, está muy presente a través de varias de sus canciones (“Superstar”, “Close to You”…) y de los momentos clave elegidos/“inventados”. La textura del 16 mm, unida a la propia decadencia de Karen Carpenter, a esos Estados Unidos de casas familiares de postal e interiores colores pastel obsesionados con la fachada… forman un cóctel muy medido donde el morbo y el buen gusto pesan por igual. Una cualidad que se ha mantenido en toda la filmografía de Haynes.

Superstar: The Karen Carpenter story

Superstar: The Karen Carpenter Story se sirve de muñecas Barbie para materializar a sus protagonistas, pero no lleva a cabo técnica de animación alguna. Los movimientos, cuando los hay, son más bien los de las marionetas, dimensionando aún más todo lo relativo a la identidad de su malograda protagonista. No por obvio, el paralelismo entre Barbie –arquetipo de mujer pija y delgada que ha calado hondo y ha hecho tanto daño entre la población infantil de medio mundo– y la cantante de un grupo (considerado un poco pijo en la época) obsesionada con ser bonita y delgada, resulta menos resultón. Es más, muy pocas veces la decisión de utilizar a Barbie habrá resultado más coherente y llena de sentido. Sumando los largos travellings filmados desde un coche de las casas con jardín de un Springfield cualquiera, las imágenes de archivo, los incisos de carácter experimental, la narradora fría y clínica, las cajas de medicamentos vintage, el tono decididamente retro y lo-fi, la estética de melodrama… tantos y tantos aciertos para un joven director de 26 años con las ideas claras. Y como buen apasionado, Haynes llevó a cabo su trabajo desde la perspectiva de un fan, sin contar con el consentimiento de nadie, así que el propio Richard Carpenter, que no sale muy bien parado en su retrato, demandaría a Haynes (entre otros motivos, por la utilización sin permiso de su música) y ganaría la batalla, condenando a Superstar… al ostracismo, aunque desde entonces no han faltado ediciones pirata que no han hecho sino multiplicarse con las plataformas online.

Y si hacemos un rápido repaso a las obras completas de Todd Haynes, puede que ese gusto por el melodrama esteticista a lo Douglas Sirk tan querido por el director, que exploró bien a fondo en Far from Heaven (2002) y en la miniserie Mildred Pierce (2011) y que ha llevado al paroxismo de la experiencia estética y extática en Carol; puede que la adoración por la cultura pop con la que abordó los años glam rock de Bowie e Iggy Pop en Velvet Goldmine (1998) y la fascinación por Bob Dylan en el retrato poliédrico de I’m Not There (2007); puede que incluso algo de ese regusto por lo malsano y la enfermedad presente en sus primeras obras de largo metraje Poison (1991) y Safe (1995); y por descontado la visión profundamente femenina, en el mejor y en el mayor sentido de la palabra, que ha dominado toda su carrera… Sí, puede ser que Todd Haynes tenga razón y TODO estaba ya aquí.

NOTA: El cortometraje se ofrece en su versión original inglesa sin subtítulos.

 

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