Cargando contenidos…
{"ads":[],"mobile_ads":"Y"}

The Big Shave

Director: Martin Scorsese | Año: 1967 | Nacionalidad: EEUU

La incongruencia es uno de los múltiples dispositivos que la comedia tiene a mano para ganarse al público. Resulta cómico cuando un personaje no responde como se esperaría al estímulo provocado, y esta es una de las claves con las que podemos acercarnos a The Big Shave, trabajo dirigido por el insigne Martin Scorsese en 1967, una de cuyas posibles primeras interpretaciones pasaría seguro por la comedia negra. Teniendo en cuenta la microtemática casi anecdótica de este cortometraje, hay que empezar haciendo una justa defensa del spoiler y, nunca mejor dicho, dejar que corra la sangre: un hombre entra en un baño inmaculado, comienza un tradicional ritual de afeitado completamente acorde con los códigos de la masculinidad, se mira y remira, perfecciona su técnica, disfruta de este momento de aseo y privacidad, una nueva tanda de brochazos, segunda ronda de afeitado, ese pequeño y típico corte, una mancha de sangre sobre el lavabo blanco impoluto, van dos cortes, tres, más gotas de sangre, chorros de sangre, el cuello en carne viva… pero el hombre continúa su rutina sin inmutarse. Incongruencia.

The big shave

Es una pieza que ha sido infinitamente referenciada a la hora de hablar de Scorsese, e incluso ha protagonizado una mención en la sitcom de animación American Dad. Cuando se visiona ahora, es casi imposible no hacer el intento de trazar una conexión con Mean streets, Taxi driver, Raging bull, The King of comedy, After Hours, Good fellas, Casino, The departed o The wolf of Wall Street…, una de las carreras más decisivas y vigentes para entender el cine moderno. A Scorsese siempre le ha ido la marcha y no ha tenido reparos en pensar a lo grande, y esto incluye una dirección vigorosa y ejemplar en la casi totalidad de su muy extensa filmografía, ni tampoco en enseñar la violencia de frente con peleas, asesinatos, torturas, humor negro… protagonizando varias polémicas al respecto.

En lo superficial, The Big Shave no pasa de ser una broma macabra exquisitamente planificada. Pero estamos en 1967, año que marca el ecuador de la Guerra de Vietnam, un episodio aún hiriente y vergonzoso para la Historia de los EE.UU., y las lecturas se abren a otras interpretaciones fruto de la contextualización. Está claro que la autoinmolación de este chico robusto y de buen porte con pinta de marine podría remitir claramente al papel jugado por el ejército yanqui en el conflicto (de hecho, varias fuentes mencionan un título alternativo del cortometraje: Viet’67). Tampoco resultaría extraño encontrar connotaciones homoeróticas y un tanto narcisistas en este hombre que se gusta y se quiere pero en el fondo se odia y se autolesiona, o al menos fantasea con la idea, como no sería descabellado buscar puntos en común con el territorio de algunas performances artísticas, aunque su tropelía resulte un tanto naif y esté muy lejos de los niveles de crueldad perpetrados por el accionismo vienés.

The big shave

Como labor de condensación, The Big Shave muestra las mejores maneras de un Scorsese que ya hace virguerías con la planificación funcional dentro de una localización tan limitada; en los encuadres y en el montaje, el director difícilmente podría tomar mejores decisiones. No olvidemos que, además de director, Scorsese es quizá el mayor cinéfilo y cinéfago de la historia contemporánea, y con 25 años de edad posee un bagaje más que envidiable (obligatorio es el visionado de sus documentales dedicados al cine americano e italiano: A personal journey with Martin Scorsese through American Movies e Il mio viaggio in Italia, verdaderas cartas de amor a ambas cinematografías). Pero todavía hay un elemento más que es capaz de sobre-dimensionar estos escasos cinco minutos de metraje: la música elegida. “I can’t get started”, un tema de Bunny Berigan que aquí suena desde el más allá, entre lo atemporal, lo decadente y lo terrorífico, y que añade connotaciones oníricas a lo que estamos viendo. Como una música que suena suspendida en el tiempo, casi desde un purgatorio, un momento entre el sueño y la realidad, y un hombre que en su letanía se lamenta de que ha volado en aviones, cruzado mares, asistido a revoluciones en España, recorrido el Polo Norte o rechazado a Greta Garbo, pero tiene el corazón roto porque tú no le haces ni puto caso… La combinación con las imágenes no puede ser más eficaz y demuestra la genialidad y el oportunismo de Scorsese, que de eso también ha sabido siempre un rato.

 

All comments (0)

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Theme developed by TouchSize - Premium WordPress Themes and Websites
X