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Aliens

Luis López Carrasco | 2017 | España

Por Óscar de Julián

Resulta difícil retratar el rostro de la Movida. Por lo que a mí respecta, lo recuerdo como un momento de, aquí sí, auténtica efervescencia cultural (los que opinan que es una exageración no debieron salir de su casa), con un concepto del sexo muy lejano de la pacatería actual, o de la droga, entendida como pozo sin fondo pero también, muchas veces, como experiencia de conocimiento. Y por encima de todo un movimiento nihilista, aunque se tratara, por entonces, de un nihilismo festivo. De todos modos hoy resulta difícil aprehenderlo, transmitir no tanto lo que fue sino a qué sabía, cómo olía. El caso es que Aliens lo consigue, y entre medias, consigue otras cosas.

Aliens tiene al menos un padre, el director Luis López Carrasco, y una madre. La Madre con mayúsculas es Tesa Arranz, figura periférica pero fundamental de la Movida, que hacía los coros y tocaba las cajas chinas en Los Zombies, el grupo de Bernardo Bonezzi. Ýa solo por escuchar a Tesa contando su apabullante historia valdría la pena ver, y oír, Aliens.

No es solo por sus opiniones personales, a menudo descacharrantes, sobre los iconos del movimiento (la lista es larga: Almodóvar, Alaska, Antonio Vega, Eduardo Benavente, Las Costus, Ana Curra y, cómo no, Bonezzi, que Arranz convierte en un personaje enternecedor). El relato de Tesa no se agota con la Movida, sino que continúa con el resto de su estremecedora existencia (en ella hay sectas, muertes en la cama, hijos con dos padres y deseos de morir), muy bien contada además. Relato que permite entrever cómo debajo de su fachada de loca se esconde una persona inteligente, culta y lúcida. O a lo mejor eso es lo que quiere que pensemos.

Tesa Arranz y Bernardo Bonezzi

En principio podría decirse que el director del documental, Luis López Carrasco, ha realizado una entrevista soberbia. Pero no es exactamente así, pues al parecer no se trata de una entrevista, sino de la ‘lectura’ (las comillas son importantes) por parte de Tesa de un texto sobre su vida, publicado en el libro La mala fama de Germán Pose y aún más previamente en El estado mental (he aquí el texto íntegro). Ignoro hasta qué punto Pose elaboró el texto definitivo que ‘lee’ Tesa, así que por el momento habrá que conceder a ambos su autoría.

Si Aliens fuera una pieza radiofónica se bastaría por sí misma, y en tal caso la única aportación de Luis López Carrasco sería el montaje sonoro del texto de Arranz/Pose. Pero lo cierto es que la labor del director potencia y multiplica los significados de texto y personaje.

Antiguo miembro del Colectivo Los Hijos, Luis López Carrasco realizó su primer largometraje en solitario con El futuro. No he visto este último, pues me disuadieron las opiniones extremas de espectadores amigos (que van desde los elogios sin límites hasta el más piadoso silencio, y no sé cuál de los dos grupos es más fiable), pero parece ser que Aliens es una prolongación, al menos temática, de El futuro (y como Aliens, también concursó en Locarno) . En cualquier caso una prolongación que se sostiene muy bien por sí sola, a partir de unas pocas ideas muy sencillas, que funcionan estupendamente en un metraje de poco más de 20 minutos.

López Carrasco mantiene a Tesa Arranz en off. Sobre su voz vemos diversos rostros dibujados por Tesa en un cuaderno: podrían ser ‘aliens’, o podrían estar inspirados en personajes de la Movida o en ella misma. Es la parte visualmente más neutra del corto, pero como se corresponde con las revelaciones de Tesa no importa demasiado. En un momento dado vemos el rostro de Tesa hablando, pero su voz continúa en off: el procedimiento permite fijarse en sus ojos vidriosos, su sonrisa un tanto forzada. Lo que cuenta es tan terrible como divertido, pero su rostro no incita precisamente a reír.

Hay detalles de poemas y cartas de Tesa: contemplados en silencio, permiten entrever una cierta desesperación que borboteaba debajo de ese nihilismo festivo ochentero. Y poco a poco, y aunque el espectador suelte una carcajada de cuando en cuando, la triste realidad queda al descubierto: el nihilismo festivo se ha convertido, con el paso del tiempo, en nihilismo sin asidero alguno.

Tesa considera a sus compañeros de la Movida ‘aliens’, dibuja retratos de ‘aliens’, y ella misma se siente una extraterrestre. López Carrasco potencia ese sentimiento de extrañeza a todos los niveles: rueda con VHS y Video 8 (Ion de Sosa en la foto), establece interferencias, brinda los créditos a Javier Chillón (el de Decapoda Shock), y nos introduce en ese mundo alienígena con la retorcida proyección de un antiguo video de Los Zombies actuando en el programa ‘Aplauso’. El video se repite al principio y al final, pero al final se ve, y se aprecia, de forma muy distinta, mucho más amarga. Los Zombies tocan la absolutamente extraordinaria ‘Extraños juegos’, una de las canciones más sanamente turbias, malignas, que recuerdo.

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