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Armadingen

Director: Philipp Käßbohrer (2011) Alemania |

Sería una ardua tarea rastrear la trayectoria de un corto como Armadingen desde su estreno a mediados del pasado año. Baste sólo con mencionar que es la última pieza hasta la fecha de Philipp Käßbohrer, un inquieto alemán que ha estado facturando cortometrajes sin descanso durante los últimos 6 ó 7 años, entre ellos Gemeinsam allein (2008) y Der Tag, an dem Herrn Müller einfach nichts mehr einfallen wollte (2009).

Merecedor de una Mención de Honor en los Premios Max Ophüls, varios Premios del Público en distintos festivales (Kurzfilmtage de Augsburgo, Wendlan -donde también ganó el del jurado-, Festival de Cortos Europeos de Colonia -segundo premio del jurado también-, Creepshow 2012 -también premio al mejor actor), y distinguido como Mejor Corto de Ficción en los Filmets, no cuesta adivinar que Armadingen es un trabajo impoluto que sabe conectar con el público mayoritario y seducir también a los espectadores que sólo se aproximan al cortometraje de manera casual. No en vano el canal Arte lo ha adquirido para su emisión por televisión, dedicándole además un merecido tiempo de entrevista a sus responsables. (Recomedamos desde aquí que se tome nota y ejemplo de esta política televisiva).

Armadingen

Pero entremos en materia. ¿Cuál es el secreto que esconde este corto alemán para ganarse la simpatía de tantos espectadores a lo largo y ancho del mundo? Armadingen se aferra al clasicismo narrativo para relatar una historia sencilla trufada de sentido del humor, la de un matrimonio anciano que viven en una hermosa granja del norte de Alemania, rodeada de campos de cultivo. Esta bucólica imagen se contrarresta con el desapego de una relación matrimonial casi extinta. Sin caer en la caricatura, Philipp Käßbohrer retrata la situación de partida y muestra la erosión de una convivencia que ha rebasado ya el punto de la inercia y se precipita hacia la hostilidad. Un tema éste que también está presente en otros trabajos recientes, como Luisa no está en casa, de Cecilia Rico Clavellino, y Qual queijo voce quer?, de Cintia Domit; dos cortos también muy premiados.

El giro en la historia viene dado cuando Walter, el viejo granjero, ve en las noticias que un meteorito se precipita inexorablemente hacia la Tierra. Su colisión provocará la desaparición de la vida en el planeta. Walter se enfrenta así a su última noche en la Tierra. En lugar de abandonarse al pánico o la depresión, decide ocultarle por cualquier medio la noticia a su esposa, un poco a la manera de Goodbye Lenin (Wolfgang Becker, 2003). No sólo eso. También decide procurarle un último día si no perfecto, al menos feliz; algo que, por infrecuente, no deja de extrañar a la mujer, dando pie situaciones cómicas y tiernas.

Armadingen

Armadingen apuesta por la comedia blanca de grandes sentimentos bañada de cariño y luminosidad, pero sin pecar de modestia. Busca la efectividad narrativa en todo momento y un punto de equilibrio entre el humor y la emoción, que trabaja muy bien desde el guión y que se ve fírmemente apuntalado por un trabajo actoral comedido pero lleno de expresividad. El leve toque de ciencia ficción se coloca como telón de fondo de la historia, como un contrapunto que introduce comicidad sin querer apropiarse del relato. Reverso íntimo, y en este sentido paródico, de Armageddon (Michael Bay, 1998) y ajeno a la grandilocuencia de Señales (M. Night Shyamalan, 2002), el corto de Philipp Käßbohrer bebe más bien de Spielberg, dejándose atrapar un poco en su tramo final por la pátina almibarada que se encuentra a menudo en el responsable de Always.

Y es que si de algo adolece a esta obra es de riguroso academicismo. El clasicismo impregna toda la construcción del film en todos sus ámbitos, aunque aún le deja espacio suficiente para respirar por sí mismo, en buena medida gracias al humor y al acertado casting antes comentados. Más allá de eso, nos encontramos con una realización brillante y comedida, con una inmaculada preocupación por todos los detalles, desde la fotografía hasta la dirección artística, que resalta tenuemente cada momento de emoción.

Armadingen

Por todo ello, Armadingen es un corto muy disfrutable y simpático, con un puntito retro (post)moderno que estalla (literalmente) en el homenaje a la ciencia ficción de serie B que incrusta y en el aspecto de las noticias televisivas. Por medio, invita a reflexionar sobre las cosas que uno valora de la vida cuando esta está a punto de terminarse, a dejar de lado aquello que no conduzca a la felicidad propia y común, a recuperar la ilusión por lo vivido, aunque sea ya sólo eso, una ilusión, una sombra del pasado.

Una última nota: no sé si serán los tiempos que corren, o el reflejo en el inconsciente de las profecías mayas, pero últimamente se ven muchos cortos que fantasean con el apocalipsis humano (¿Por qué desaparecieron los dinosáurios?, Audacia, Sunset day, Horizonte, El último hombre vivo).

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