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Oasis

Director: Carmen Jiménez (2014) España |

Nieves, tras la pérdida de su marido, consigue ‘heredar’ su puesto de trabajo como portera en un edificio de Nueva York, medio en ruinas. Tendrá que desarrollar múltiples tareas para su mantenimiento, pero lo que no se imagina es que uno de los apartamentos oculta un secreto que cambiará su vida para siempre. El portador de dicha historia es el cortometraje titulado Oasis (2014) de la directora sevillana Carmen Jiménez. Ganador del premio de la distribuidora Marvin & Wayne y el galardón ASECAN al Mejor cortometraje de la Sección Panorama Andaluz de la pasada edición del Festival de Cine Europeo de Sevilla, parece tirar abajo el mito de que uno nunca es profeta en su tierra… Aunque habría que matizar porque sí que parece que hay que salir fuera de nuestras fronteras, para obtener un reconocimiento en el terreno patrio, como es el caso que nos atañe.

Oasis

La directora sevillana presenta Oasis como trabajo fin de máster en Dirección y Guión de Cine (también es coguionista, junto a Chris Boyce) en la prestigiosa Universidad de Columbia, donde se gradúa con honores en 2013. Para llevar su trabajo a buen término, el equipo del cortometraje echa mano del crowdfunding, tan habitual en nuestros días a este y al otro lado del Atlántico, contando en poco tiempo con la recaudación necesaria para abordar el proyecto.

Ya desde su propio título, Oasis nos produce un sentimiento de extrañeza. Nada tiene que ver, a primera vista, el mundo presentado en la pantalla con la definición léxica de la palabra ‘oasis’. A todos se nos viene a la mente, cuando alguien pronuncia coloquialmente el término, un lugar apacible, relajante, dónde la abundancia es el leit motiv de su existencia. En el cortometraje de Carmen Jiménez nos encontramos todo lo contrario, un bloque medio derruido, un jefe desconfiado, una trabajadora cargada de responsabilidades y un apartamento con un oscuro secreto… ¿a qué se puede estar refiriendo el nombre del corto?

Justamente en este punto reside una de las virtudes del film. Cuando Nieves descubre, por casualidad, la existencia de una niña encerrada en uno de los pisos, se da de bruces con la terrible realidad que encierra el edificio. Instantáneamente el espectador parece recibir una pregunta un tanto incómoda, ¿qué debe hacer la protagonista ante dicha situación? Y esta pregunta, sin duda, nos empuja a una paradoja moral difícil de resolver.

Oasis

Una de las primeras opciones que nos vienen a la mente es que Nieves denuncie el caso, siendo la encarnación, tal vez, del paradigmático ‘oasis’ de la chica maltratada. Pero inmediatamente nos damos cuenta de las terribles consecuencias que acarrearía dicha acción. Y la otra opción es, por el contrario, como le ordena su jefe, callar y aguantar la situación, manteniendo una aparente normalidad, como si nada estuviera pasando tras aquellas paredes.

A través de la fantástica interpretación de Aida López (Nieves) y Juan Carlos Pinedo (Tony) llena de matices y texturas encontradas, el espectador tranquilamente sentado en sus butacas va palpando una evolución dramática digna de alabar. Como voyeur de la situación se le hace partícipe de la diatriba a resolver, que por supuesto no vamos a desvelar en estas líneas, aunque el propio final daría para otra reseña en sí mismo.

Otro elemento fundamental a destacar es el ejercicio visual que se hace con el edificio dónde se desarrolla la acción, protagonista en algunos momentos del film al igual que un personaje de carne y hueso. Resulta interesante traer a colación el hecho de que en distintas películas contemporáneas encontramos esta particularidad como elemento común: desde los largos Paradiso (2013) de Omar A. Razzak o Edificio España (2012) de Víctor Moreno, hasta el cortometraje Walls (Si estas paredes hablasen) (2014) de Miguel López Beraza, las propias construcciones dicen mucho de los que las habitan, las reforman o les sacan un rendimiento. O dicho en otras palabras, el desarrollo de la vida en estos lugares son el complemento perfecto para entender el engranaje de una sociedad o un microcosmos particular, como en esta ocasión.

Oasis es un ejemplo a seguir a la hora de reflexionar sobre la arquitectura que nos rodea, nos ayuda a verla no sólo como algo inmaterial e insensible, sino como la última capa de piel que recubre nuestras acciones y sentimientos como seres humanos. Día a día nos vemos en la necesidad de enfrentarnos con la vorágine de nuestro micro-entorno, por lo que las paredes que nos rodean crean espacios que resultan agradables o confortables. Pero, en otras ocasiones, dichos edificios son cárceles sin rejas para nuestras emociones y comportamientos, como le ocurre a la protagonista de nuestro preciado corto.

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