Cargando contenidos…
No video.

Sólo te puedo mostrar el color

Director: Fernando Vílchez Rodríguez (2014) Perú |

Un primer visionado de la película que nos ocupa deja la memoria llena de pinceladas, manchas, cortes y pólvora. Una obra impresionista que puede dejar insatisfecho al espectador que tema a la navegación sin brújula. Los espacios y sucesos que se relatan no son susceptibles de unirse con los puntos que usualmente forman constelaciones de sentido narrativo: un largo camino a través de la selva, un diario que comienza y no concluye, muchachos indígenas que descubren la cámara de vídeo, imágenes y sonidos de archivo que rebosan violencia, lugares en mitad de la selva que parecen clamar contra el hombre con un dilatado silencio… Si bien lo narrado resulta complejo, Fernando Vílchez no engaña a nadie: Sólo te puedo mostrar el color anuncia desde el título una limitación en lo que comprenderemos que nos es revelada como una confidencia susurrada al oído. A veces la realidad es de tal crudeza que sólo puede ser mirada como lo haría un recién llegado al mundo.

Solo te puedo mostrar el color

La historia de un país la han escrito quienes rubrican los textos con los que se mide el pasado. El nacimiento del documento, de la entrevista y del reportaje alumbraron un grado de manipulación insólito hasta el s. XX en la escritura de los hechos. Tras la madurez llegada al periodismo audiovisual con la actitud de desconfianza hacia el poder, cualquier político antaño encumbrado fuera cual fuera la calidad de su gobierno, podía ser puesto en duda o en evidencia. Pero el propio poder no permite fisuras y sabe cómo vengarse. Hoy padecemos desde diversos círculos de influencia la manipulación de los medios de comunicación como herramienta de control. En aquel punto las redes sociales, nacidas como consecuencia natural del triunfo individualista en la liquidez de la red, han acabado domesticadas bajo la ilusión de libertad de expresión para regalar nuestro pensamiento cualificado y cuantificado a quien lo quiera comprar. Además la superlativa generación de contenidos tapa lo importante bajo el frenesí de lo nuevo. La censura no es ya necesaria en una cadena de superproducción informativa en la que no existe el stock porque simplemente se borra de nuestra memoria.

En la historia de un país como Perú, cuyos recursos naturales han sido expoliados por potencias extranjeras en una perversa tradición que comienza la Corona de España, el último capítulo se (des)conoce como el Baguazo. Un enfrentamiento entre miembros de la tribu Awajún y la policía mientras los primeros defendían sus tierras ancestrales de la explotación minera cedida por el gobierno a la empresa Afrodita y los segundos cumplían órdenes. Este incidente se saldó con 33 muertos, 200 heridos y un desaparecido el 5 de junio de 2009 en en Parque Nacional Santiago Comaina, cerca de la frontera con Ecuador. Un episodio borrado de la memoria oficial del país: en el primer aniversario del Baguazo, el presidente Alán Pérez instauraba el Día oficial del ron peruano.

Sólo te puedo mostrar el color

Afortunadamente los documentos sobreviven para quien sabe encontrarlos. Fernando Vílchez llegó a la Comunidad Awajún con la intención de impartir un taller de vídeo y acabó recopilando documentos, testimonios, imágenes fotográficas y videográficas sobre el Baguazo en una labor que continuó en Lima. El resultado no ha sido aún estrenado y se titulará La espera. Un largometraje documental para televisión con espíritu periodístico y forma de palimpsesto en la que la reconstrucción de los hechos prima sobre un dispositivo mutante, que se esfuerza en señalar sobre quién cae la responsabilidad de los hechos.

Quizás porque La espera tiene la intención de contar casi todos los hechos, Sólo te puedo mostrar el color musita la intención de no contarlos. Se enfrenta a la historia reciente con la actitud de quien trata de rehacerse con un pasado terrible a la espalda y que sin querer olvidar desea continuar viviendo. Un buen ejemplo de cine sin prospecto en el que leer la sinopsis antes del visionado es perjudicial para sumergirse en las manchas de sangre que alberga la selva peruana.

Tan perjudicial como haber leído estas líneas, porque sabremos que el color del que Fernando Vílchez nos habla es el rojo. No obstante, ya sea con el minucioso trabajo periodístico de La espera, o con el lienzo impresionista de Sólo te puedo mostrar el color, ¿no merece el 5 de junio ser recordado como el día fatal en el que hermanos se enfrentaron entre sí para que unos pocos se enriquecieran?. Ni Perú ni el mundo deberían olvidarlo.

All comments (0)

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Theme developed by TouchSize - Premium WordPress Themes and Websites
X