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The capsule

“La especie humana no puede permanecer indiferente ante sus monstruos”, Georges Bataille

Durante los 35 minutos que dura la proyección del cortometraje The Capsule, acuden a mi mente de modo indiscriminado, atropellado y superpuesto innumerables referentes del mundo del arte, la literatura y el cine. Me acuerdo de Salvador Dalí, de René Magritte, de Luis Buñuel, de Pier Paolo Pasolini, de Georges Bataille, del Marqués de Sade, de Jan Švankmajer, de Markus Schinwald, de Reynold Reynolds, de Matthew Barney, de Eija-liisa Ahtila. Son muchos nombres, lo sé, pero resulta extremadamente difícil mantener la mente en blanco mientras discurre ante tus ojos una propuesta como la de la directora Athina Rachel Tsangari. Por supuesto, el listado de nombres variará dependiendo del bagaje cultural de cada espectador, pero lo que sí es seguro es que The Capsule recuerda, en el buen sentido de la palabra, a muchas otras cosas.

The capsule

The Capsule se enmarca en un ambiente sórdido pero hermoso: una misteriosa mansión en la isla de Hidra. Las siete mujeres que llegan a la misma tendrán que superar una serie de pruebas con el único fin de completar el ciclo impuesto por su adalid. Un argumento tan ambiguo como sugerente para un cortometraje críptico y turbador, repleto de veladas sugerencias y numerosos elementos simbólicos que propician incontables interpretaciones.

The capsule 2

La obra de Athina Rachel Tsangari no es un cortometraje al uso, ya que forma parte de una instalación fruto de un encargo del coleccionista de arte Dakis Jaonnaou para la Deste Fashion Collection. De ahí que la cineasta haya mantenido para este proyecto una estrecha colaboración con diseñadores de moda como Sandra Backlund, Bordelle, Ying Gao, Cat Potter, Isabelle Vigier o Vassilia Rozana. Por lo que respecta a las interpretaciones, la directora griega ha vuelto a contar con la presencia de Ariane Labed y Evangelia Randou, las protagonistas de Attenberg (2010), el que fue su segundo largometraje.

The capsule 3

En The Capsule, las ilustraciones de Aleksandra Walizewska (que es además la co-guionista del filme) confluyen en esta historia con las imágenes grabadas por su directora, produciéndose entre ambas una suerte de inesperada simbiosis. Un monstruo de cuatro cabezas, una mujer que aparece en el interior de la boca de otra, un piano que suena sin que nadie lo toque, mujeres que bailan de un modo espasmódico y aparentemente contra su voluntad mientras suena la canción A horse with no name.

¿De qué podríamos hablar cuando hablamos de The Capsule? Podríamos hablar de su impecable factura visual, de su capacidad de sugerencia, de la influencia del surrealismo, de su pericia a la hora de mezclar animación con imagen real, de su capacidad para evocar historias de terror que transcurren en lujosas mansiones victorianas. Podríamos reseñar la predominancia de unas imágenes oníricas respecto a una trama argumental que queda en segundo plano sin que esto nos llegue a importar demasiado. Podríamos reflexionar sobre el modo en que la cámara ralentiza el paso del tiempo, sobre la manera en que el sonido acentúa la inquietud que nos provoca el escenario en que la acción discurre. Podríamos referirnos al uso simbólico de ciertos elementos: el pelo humano, las cabras, la sangre. Podríamos destacar la importancia que tiene en esta historia la inquietante presencia de una figura matriarcal que ejerce su poder sobre el resto de personajes. Podríamos hablar de rituales, de religión, de pecados, de expiaciones, de placer, de dolor, de jerarquías, de los posibles significados de la palabra dominio.

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