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No video.

Until The Quiet Comes

Director: Kahlil Joseph |

La música de Flying Lotus no es para todos los públicos. Exige a su oyente que sea paciente, que dedique tiempo a varias escuchas, que se involucre en el universo personal de un creador con una visión particular plagada de influencias (bandas sonoras, jazz, electrónica, música ambiental, experimentación). Solo por el hecho de pedirnos esto es una propuesta arriesgada. Pero cuando uno traspasa la barrera la experiencia es enriquecedora.

Until The Quiet Comes es un videoclip atípico porque combina en un solo corte fragmentos sueltos del álbum completo, su propósito es darnos unas pinceladas de lo que encontraremos en el disco y simultáneamente una visión de conjunto, una suerte de «sampler» audiovisual.

Si has llegado hasta aquí, soy yo el que ahora te pide 3:51 minutos de tu tiempo para que lo veas antes de seguir hablando de él. Te aseguro que merece la pena.

Una piscina abandonada. Un icono de todos esos conceptos estúpidos que muchas veces identificamos con nuestro éxito en la vida, el pueblo minero del oeste abandonado tras la fiebre del oro de nuestro días.

Un niño solitario. Como muchos niños fantasea con una pistola imaginaria, la sorpresa es que en esta ocasión muere víctima de su imaginación. Su vida se escapa en un torrente de sangre que comienza a llenar el vacío de la piscina. Un plano fugaz de una persona tirada en la acera. La voz de Erykah Badu recita de fondo sobre una escena que parece un presagio del futuro (¿o quizá un destello del pasado?).

Los helicópteros de la policía siempre han sido aves de mal agüero, a nadie le gusta verlos sobrevolando su casa pero son una presencia habitual si vives en Nickerson Gardens (Los Ángeles) una de las barriadas de viviendas sociales más grandes de EE.UU. Un lugar violento y peligroso para vivir y crecer.

En estos escenarios llenos de oscuridad brilla la luz, los juegos de la infancia en el barrio, la familia, los amigos del colegio, esos recuerdos luminosos que nos acompañarán toda la vida. Una vida que siempre se abre paso y triunfa aún en los rincones más oscuros.

Fin del drama. Un alma abandona su cuerpo (¿el padre?¿el propio niño?). A pesar de lo trágico de la escena, el baile del fallecido no lo es, nos habla de transformación, de cambio, de liberación. Durante el recorrido uno de los personajes luce una gorra con la palabra «believe» (cree), debemos tener fe. Al final de la calle espera Caronte el barquero para llevar a las almas al otro lado del Río Los Ángeles, aunque no rema en una barca, conduce un Buick.

Un personaje flota en el agua y sobre él brilla una luz.

¿Hay otra oportunidad para que no repitamos los mismos errores?.

¿Estamos destinados a repetirlos?.

Until The Quiet Comes

Siempre he pensado que un buen videoclip debería estar al servicio de la música, ensalzarla, sumergirnos en ella, trasladarnos a ese lugar personal en el que se desarrolla el universo del compositor, pero al mismo tener una entidad visual. Encontrar ese equilibrio siempre es complejo. En ocasiones director y compositor no se mueven en un terreno creativo común (o no son capaces de desarrollarlo juntos), sufren todo tipo de lastres (presupuesto, tiempos etc.) que conspiran contra ellos para castigar la calidad final del producto. Pero cuando se alcanza ese equilibrio algo mágico sucede y el resultado, por alguna maravillosa y desconocida razón, parece elevarse por encima de la suma de sus parte.

Sin duda el director Kahlil Joseph se enfrenta a todos estos retos y sale triunfante facturando lo que (en mi opinión) es un perfecto ejemplo de realismo mágico, una historia abierta a las interpretaciones del espectador y sobre todo es un fantástico videoclip que consigue despertar en nosotros esa curiosidad por adentrarnos más en el universo de Flying Lotus.

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