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Welcome and... our condolences

Director: Leon Prudovksy | Año: 2012 | Nacionalidad: Leon Prudovksy

Casi siempre. En todos los festivales internacionales de cortometraje de primera categoría, casi siempre aparece un título israelí en el Palmarés. Es el resultado de una política cultural de apoyo al cortometraje, que sobre todo se ha fundamentado en la ingente labor de sus escuelas audiovisuales, en especial la Sam Spiegel Film and TV School (sí, el productor de Lawrence de Arabia) y el Departamento de Cine y TV de la Universidad de Tel Aviv. Raro es el año que alguna de estas escuelas no presenta alguna joya inesperada.

Welcome video

Por supuesto, el conflicto palestino-israelí representa uno de sus temas predilectos. Y si alguien sospecha que el enfoque empleado es pro-sionista, permítannos que le saquemos de su error. El cortometraje israelí suele ser extremadamente crítico con la confrontación: el Muro de Cisjordania, los atentados civiles, los asentamientos israelíes en territorio palestino, todo es puesto en tela de juicio por cineastas incómodos para el régimen. No es que tomen partido por los palestinos, pero a través de ellos descubrimos que en Israel hay muchos judíos que cuestionan la postura inflexible y beligerante de su gobierno.

Gracias a esa solidez industrial, ese prestigio internacional y esa vena crítica, han surgido nuevas productoras y nuevos cineastas independientes, que contribuyen a ensanchar aún más la riqueza de propuestas. Y en ese sentido, la gran sorpresa del año ha sido esta comedia irresistible, producida por la empresa Team 2, y dirigida por el ruso-judío-israelí Leon Prudovsky. Welcome and… our condolences fue uno de los cortos más celebrados por el público en Clermont-Ferrand 2013, donde ganó el Premio de la Juventud. Que nosotros sepamos, aún no ha sido seleccionado en ningún festival español o latinoamericano (lo mismo ocurrió el año pasado con Curfew, que acabó ganando el Oscar). Ojalá este artículo ayude a llamar la atención sobre esta sátira brillante.

Pero, ¿cómo hablar de un cortometraje así, cuando uno de sus mayores atractivos reside en un guión lleno de giros y sorpresas? No queremos que lo lean, queremos que lo vean. Así que, en vez de destripar sus hallazgos narrativos, nos limitaremos a proporcionar algunas claves para despertar su expectación.

Idea de partida. Año 1991, aeropuerto de Ben Gurion, cerca de Tel Aviv. Un avión con decenas de inmigrantes judíos, procedentes de Rusia, aterrizan después de un largo viaje desde su país de origen, aprovechando las facilidades que proporciona el nuevo gobierno para vivir en Israel. Entre ellos figura un matrimonio de clase media, con su hijo de 10 años y con una tía ya anciana. Pero, cuando llega el momento de bajar del avión, descubren que la tía ha muerto por el camino.

Welcome 4

A partir de aquí, el suplicio. Pues es fácil imaginar que, dada la complejidad de las leyes internacionales, la incesante burocracia, las complicaciones con el departamento de inmigración, en fin, ese carácter del aeropuerto como tierra de todos y de nadie, no va a ser fácil enterrar a la tía. O, más propiamente, deshacerse del cadáver.

Referencias. En efecto, el argumento recuerda a The terminal (La terminal), aunque en este caso el suceso es mucho más cercano y verosímil. Pero el tratamiento huye de la abstracción de Spielberg para desarrollar un tono que evoca al Berlanga-Azcona de El verdugo o al Tomás Gutiérrez Alea de Muerte de un burócrata. Ahí está el mundo entendido como un caos, como un absurdo del que es imposible escapar, todo ello aderezado con unos personajes tan queribles como sobrepasados por el mundo que les rodea, y encarnados por unos actores que realmente parecen estar atravesando la peor pesadilla de sus vidas.

Y si los actores actúan con tanta veracidad es porque Welcome pretende presentarse como un documento real. El corto de Prudovsky se apunta a la moda, a veces cansina, del found footage. Toda la historia es narrada por Misha, el hijo de 10 años, al que su padre le ha regalado una cámara doméstica para que no moleste, y claro, el crío se pone a grabar… En este caso, el procedimiento funciona a las mil maravillas, ya que, dada la urgencia de la situación, nadie tiene demasiado tiempo para pedirle a Misha que apague la cámara. Así que el niño, espíritu curioso, registra todo el sinsentido burocrático que acogota a sus padres, al aeropuerto y, probablemente, al país entero.

Gags. Sólo apuntamos tres. Uno. Ya en el aeropuerto, hombre y mujer se despojan de varios abrigos cada uno, pues los han llevado puestos para ahorrarse un dinerillo (sí, todos lo hemos hecho alguna vez, pero verlo desde fuera resulta divertido y ridículo). Dos. El niño haciendo travellings desde la silla de ruedas de la tía muerta. Y tres. El descacharrante momento en que

el matrimonio intenta hacer unas fotos carnet a la tía muerta en un fotomatón.

Y aunque todo lo que describe la obra de Prudovsky es rigurosamente infernal, aunque el retrato de los inmigrantes hacinados en salas de espera resulta descorazonador, aunque lo que sugiere entre líneas se adivina, cuando menos, espeluznante, Welcome and… our condolences no sólo despliega un sorprendente amor hacia sus criaturas (sean inmigrantes, funcionarios o forenses, todos ellos incapaces de zafarse de una intrincada trama de hilos invisibles llamada Derecho Internacional) sino que, por si fuera poco, transmite una energía jubilosa.

 

Distribuido por 2Team Productions

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