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Whole

Director: William Reynish | Año: 2014 | Nacionalidad: Dinamarca

En la visionaria The fight club (El club de la lucha, 1999), de David Fincher, un pingüino en una cueva de hielo representaba el animal del poder, el apoyo simbólico, interior, con el que el enajenado protagonista intentaba resolver, curar, conjurar, el agujero de una honda insatisfacción vital que le había abocado al sumidero de la depresión. En la secuencia introductoria de la ganadora del Premio al Mejor Cortometraje de Animación en el Festival Internacional de Jóvenes Realizadores de Granada, Whole (2014), de William Reynish, recientemente graduado en la Escuela Nacional de Cine de Dinamarca, una criatura que asemeja a un pingüino nos ofrece una taza de té para sumergirnos en la búsqueda de nuestro animal del poder. Inmersión es el término que define la narración, viaje alucinógeno con guía de Chamán (en principio el proyecto iba a centrarse en una bebida alucinógena de Centromérica, Ayahuasca, y localizarse en Ecuador). En Alicia a través del espejo de Lewis Carroll, la niña protagonista, tras seguir un conejo blanco, se precipitaba en un agujero, y accedía a un universo alterado, reflejo distorsionado del propio, previa ingestión de una sustancia que le suscitaba la impresión de que se modificaba su tamaño. Entraba en un universo donde las medidas familiares eran desajustadas y subvertidas. La realidad era otra, porque su percepción había sido, o estaba, alterada, era otra.

Whole

En el título de esta excelente producción danesa, de sorprendente y singular técnica de animación, ya se concentra el trayecto emocional que vive la urbanita protagonista, Mira. ‘Whole’ significa ‘entera’ y ‘Hole’ ‘agujero’. En el pecho de Mira destaca un gran agujero. Mira acaba de sufrir ese percance que descentra y abre una fisura que se intenta cerrar cuando quien amas no te corresponde o te rechaza. Se siente rota, incompleta, porque la ilusión y los sueños son órganos también, y a Mira se los han extirpado. Mira aún no se ha recuperado de esa resaca, y aún le dominan las interrogantes, como caballos desbocados en llamas, que esperan encontrar la recomposición del previo escenario sentimental y la restitución de un amor perdido. Mira en la dirección errónea, hacia un pasado que ya ha borrado sus huellas. Mira aún no sabe ver, porque el agujero emborrona su mirada con el goteo de sus propias lágrimas. No es un conejo blanco sino su amiga Ingeborg, disfrazada de gata (con una gata y un hilo juega Alice antes de ver al conejo blanco), quien le incita a salir del ensimismamiento en su pesadumbre y acudir a una fiesta. El chamán pingüino, que puede ser también una combinación del gato de Cheshire y el sombrerero loco, le invita a ingerir un té que invita a la transfiguración de la percepción y, desde la misma, o a través de la misma, a la confrontación con el monstruo de un dolor que la paraliza. Todo es cuestión de enfoque, de inmersión alquímica a las profundidades de la depresión, la sombría raíz del pesar.

Whole

Una amigdala puede parecer, o incluso ser, una lágrima, porque el viaje es interior, la inmersión en las propias profundidades, un viaje alucinante, rodado en 3D en contraste con los primeros pasajes, en el que lograr encontrar ese animal del poder, esa fuerza, que alivie y cauterice ese agujero de aflicción que domina su interior. En principio puede parecer que lo es quien precisamente representa su contrario, la negación de una realidad irrevocable, esa oscura pantera de colmillos afilados, esa reptante serpiente que se escurre entre las diversas hendiduras abiertas por la pena. Hay también alguna cueva helada aunque habitada por una criatura desproporcionada, o cuyas formas y medidas parecen difíciles de perfilar, ya que parece desparramarse o derretirse, como la propia pesadumbre de Mira. Y en el principio estaba el final. O el hilo en el laberinto te puede llevar a una dirección que no esperabas, a una apariencia que no era como imaginabas, La gata con el hilo, Ingeborg, había propiciado, con su irrupción, y suplantación, en el escenario sentimental, su desplome en los abismos de la decepción. Y Mira se encamina hacia lo incierto, desprendida de los lastres, recompuesta. Se despide de los hilos de los juegos, sigue adelante, sin disfraces, con el agujero restaurado con la mirada que ha sabido mirar de frente al interior del abismo, al abismo del propio interior.

El cortometraje se ofrece en versión original sin subtítulos

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