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Accidents, blunders and calamities

Director: James Cunningham | Año: 2015 | Nacionalidad: Nueva Zelanda

Una historia animada para niños no tan niños llena de humor negro. Una estampa familiar, un cuento de animales, un alfabeto que confirma cómo la cotidianidad humana más anodina, más corriente puede ser mucho más peligrosa que cualquier fauna. Cualquier sinopsis que nos informe del argumento de este cortometraje reiterará, continuando con la broma (si acaso fuera broma) que este corto de cinco minutos fue realizado por 44 estudiantes de la Media Design School, en Nueva Zelanda, que tuvieron a bien, y con probado talento creativo, a tenor del resultado, asesinar a 30 animales animados. Huelga decir que ninguno de estos sufrió maltrato real en el proceso de creación.

Delirante el cuento en que esa comadreja padre le cuenta a sus hijos comadrejas cómo una serie de animales pierden el tipo frente a acciones o inventos humanos: un simple caminar, el simple rodar de un coche, el abismo de una lata de refresco, la ventosidad infantil más inesperada o incluso la música que sale de un altavoz. Y más divertido aún, tan divertido como cruel, es que esa sucesión de fatalidades estén ordenadas alfabéticamente. Al fin y al cabo es un cuento para niños. Un cuento cotidiano. Un cuento de terror. Un cuento de todos los días. Animalario de final infeliz con sonrisa de casi risa. Porque lo cómico añade crueldad a la simple historia y lo cruel, por simple y cotidiano, subraya la comicidad del peligro humano.

Accidents, Blunders and Calamities, desde que fuera estrenado en Europa en febrero pasado durante el Festival de Clermont-Ferrand, ha continuado su andadura por diferentes festivales como Annecy, en los que el éxito le ha acompañado. Aún tendrá recorrido.

Accidents, blunders and calamities

Si hay algo que muestra con humor el cortometraje es que la mera existencia del ser humano es un peligro para los animales. No creo que en las intenciones de James Cunningham y las decenas de alumnos que participaron en la pieza estuviera hacer una reflexión profunda sobre temática animalística, una historia, por otra parte, basada en un clásico del escritor estadounidense Edward Gorey.

Sin embargo el divertimento evidente trasciende y uno no puede por menos que sonreírse, incluso reírse, ante la malvada realidad creada por las personas. Un ecosistema humano que no necesita de acciones manifiestamente violentas como una corrida de toros y una jornada de caza o pesca para poner en peligro a seres que están a nuestro alrededor, en ocasiones sin que sepamos siquiera de su presencia.

Accidents, Blunders and Calamities es una historia para padres y también para niños. Y eso es uno de los alardes de esta película de animación. Que consigue divertirnos viendo morir asesinados del modo más inocente a distintos animales. Una dosis de realidad hecha cuento que no cae en el gore pero que tampoco se la coge con papel de fumar. Y que nos reserva un final simpático aunque, quizás por previsible, sea este lo más flojo de la historia.

Cuesta imaginar, en cualquier caso, que con este corto los más pequeños no lleguen a darse cuenta de los animales que nos rodean y de lo que puede llegar a ocurrirles por nuestra sola presencia. Tal vez eso sea lo mejor, antes incluso que el humor negro que irradia. O tal vez no. Tal vez, tampoco ahora haya que cogérsela con papel de fumar y haya que asumir que lo mejor es precisamente lo negro de su humor. Su malvada realidad. Sus malvados Accidents, Blunders and Calamities.

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