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El curioso caso de Jean-Gabriel Périot (y III)

Nijuman No Borei | 2007 | Francia

Por Óscar de Julián

Después de descubrir el revés del mundo en Undo y de denunciar ese fascismo que penetra con suma facilidad en todas las causas e ideologías en Eut-elle été criminelle…, les presentamos un último corto del gran Périot, probablemente el más emocionante de todos los que ha realizado, y que triunfa allá donde se proyecta: Nijuman no borei.

Alt de la imagen

Baste decir que ha ganado infinidad de premios en festivales de todo tipo: generales, de documental, experimental… e, incluso, animación. Algo asombroso, puesto que el corto no tiene animación alguna. Y sin embargo, sí la tiene.

Esta vez no hablaremos largo y tendido de la perfecta armonía entre imagen y sonido, o de la perspectiva de Périot sobre un hecho histórico. Dejaremos que el espectador saboree el corto con su propio entendimiento, y nos limitaremos, únicamente, a proporcionarle un par de claves para que pueda degustarlo mejor.

El edificio que se repite insistentemente es la Cúpula Genbaku o Memorial de la Paz de Hiroshima, inaugurada en 1915. Se trata de la estructura arquitectónica más cercana al hipocentro de la explosión atómica que consiguió resistir el impacto. Inmediatamente se convirtió en un símbolo de la esperanza en la paz mundial y la eliminación de las armas nucleares.

Nijuman no borei significa 200.000 fantasmas. Probablemente el número de víctimas mortales de la explosión atómica, instantáneas y posteriores. Y, sin embargo, durante todo el corto no se presta atención alguna a las personas que aparecen en las imágenes.

Magnífica elección. Porque los 200.000 muertos no aparecen, pero están ahí. Porque Périot prefiere que las imágenes de la Cúpula evoquen por sí solas el dolor, la desolación y la capacidad de superación de toda una ciudad. Y porque, de este modo, la foto final del grupo de japoneses recoge en una sola imagen toda la emoción que ha ido concentrándose durante el largo viaje y, definitivamente, nos arrebata el corazón.

Nos despedimos de Périot brindando a nuestros lectores esta pieza maestra. Nijuman no borei: 200.000 fantasmas.

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