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Hyper-Reality

Director: Keiichi Matsuda | Año: 2016 | Nacionalidad: UK - Colombia

Juliana Restrepo, una mujer de Medellín, vive enganchada a una aplicación virtual que condiciona prácticamente cada momento de su vida, y la esclaviza hasta el punto de querer apoderarse de su pensamiento. A partir de esta premisa, el espectador asiste a un festival audiovisual de hiperrealidad y, al mismo tiempo, hipertextualidad, con ecos y referencias de todo tipo que se alimentan mutuamente: de Asimov a Orson Scott Card, de Marshall McLuhan a Moebius… Pero echemos un brevísimo vistazo a las referencias cinematográficas.

La primera referencia que viene a la mente es la más abstracta: Matrix (1999), tan obvia que no es necesario comentarla. Ahora bien, el argumento del film de las hermanas Wachowski recuerda no poco al Neuromante de William Gibson, pero también a un relato bastante más antiguo, Memorias de Ijon Tichy de Stanislaw Lem. Y resulta que Lem es el autor de Congreso de Futurología, en el que se basa la interesantísima The Congress (El Congreso, 2013), de Ari Folman.

En The Congress, Folman recrea un mundo en el que los seres humanos están sometidos a un programa que les permite ser el personaje que desean ser: Groucho, Angeline Jolie, Obama… Mundo recreado con animación virtuosa y colorista. La escena en la que se ve el mundo real es, por supuesto, en imagen real y, como en Matrix, posapocalíptica. Pero aquí todo es más concreto, más tangible, más humanista.

Hyper-Reality

Descendiendo otro escalón de la fantasía al realismo aparece una encantadora y rabiosamente política película de John Carpenter, They live (Están vivos, 1988), basada a su vez en un relato de los 60, Eight o’clock in the morning de Ray Nelson. En They live, el protagonista descubre que el mundo está gobernado por pérfidos extraterrestres, que han sorbido el seso a los terrícolas a través de mensajes subliminales ocultos en todo tipo de rótulos, carteles y pantallas publicitarias. Cuando el hombre se pone unas gafas de sol especiales, puede contemplar la espantosa verdad: lo que realmente dicen los rótulos de los anuncios de consumo es «Obedece», «Compra y calla», «Cásate y reprodúcete».

Finalmente, Hyper-Reality se sitúa en el nivel más terreno. En este hipermercado de Medellín la fantasía consumista es ahogamiento puro y duro, plasmado a través de un diseño hiperbarroco más propio de una instalación que de un cortometraje convencional, diseño que Keiichi Matsuda ya desarrolló en una serie de trabajos iniciados con Domestic Robocop (2010). Aunque, a la hora de la verdad, Hyper-Reality trata sobre la búsqueda de la identidad en mitad de la tormenta: si vemos el corto por segunda vez, descubrimos que todo el problema surge porque Juliana Restrepo se ha hecho incómodas preguntas sobre sí misma. Una iniciativa que la aplicación no está dispuesta a tolerar, y que será eliminada de cuajo en un giro final brillante.

 

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