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Nocturne

Cuando Trier es admitido en la Danske Filmskole, rueda entre 1979 y 1980 un documental titulado Lolita y cuatro trabajos narrativos. Coches, aviones, salas de espera de un aeropuerto, cadáveres, miedo a volar, conducción a través de una autopista… Retazos autobiográficos, intuiciones, improvisaciones… En realidad, nada. Son simples ejercicios.

El primer trabajo al que vale la pena prestar atención es Nocturne, que rueda a finales de 1980. Es, además, su primera colaboración con Tom Elling y Tómas Gislason, dos de sus primeros cómplices. La historia gira en torno a una chica bastante joven que despierta en mitad de la noche, después de haber tenido una pesadilla. Por encima de la sensación de angustia de la protagonista principal de Nocturne, tan común a muchos personajes de la obra de Trier, lo más llamativo de esta película es su hincapié formalista, que comienza a convertirse en una marca de fábrica.

La elección de los encuadres, la textura de las imágenes, el contraste que establece el virado de algunos planos en el blanco y negro del conjunto, las angulaciones de cámara, un par de travellings, el uso del ralentí… Todo junto parece un ensayo antes del rodaje de su primer largometraje.

Nocturne es seleccionada para ir a concurso en el European Film School Festival de Munich, en 1981, donde gana el premio al mejor cortometraje.

 

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