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Prematur

Director: Gunhild Enger (2012) Noruega |

Desde hace un tiempo Gunhild Enger viene experimentando con el plano secuencia como elemento vertebrador de su obra. Hace falta tener habilidad para manejar este recurso sin caer en el vacío narrativo, ni en el ejercicio de estilo. Además, el nivel de manipulación dramática por parte del director que se requiere para atenerse a esta limitación de encuadre y montaje puede hacer que el resultado final sea demasiado forzado como consecuencia de una decisión caprichosa. En resumen, a muchos el plano secuencia, y más cuando es fijo, les parece un recurso facilón, pero más allá de los alardes técnicos que podamos reconocer en los grandes planos secuencia de la historia del cine (Sed de mal (Orson Welles. EE.UU, 1958), Uno de los nuestros (Martin Scorsese. EE.UU, 1990), Los hijos de los hombres, (Alfonso Cuaron. EE.UU./Reino Unido 2006) por ejemplo), hay que pensarse muy mucho cuándo y cómo usarlo. La propia Gunhild Enger reflexiona sobre ello en este artículo (en inglés), donde también se puede encontrar su documental Back to work.

La directora noruega, licenciada en dirección de cine en Edimburgo, ya despertó el interés del aficionado al cine en 2009, al alzarse con el Premio al Mejor Cortometraje Europeo en Alcine con Pasjon (Noruega, 2008), otro cortometraje que apostaba por la toma ininterrumpida como recurso de invisibilidad para penetrar en la intimidad familiar de un matrimonio. Enger revisa cuatro años después este mismo mecanismo con su nuevo trabajo, Prematur, donde logra unos resultados aún más excepcionales.

Prematur

No nos extenderemos mucho en su argumento, no sólo por su brevedad, sino porque ya fue tratado en esta publicación a raíz de su paso por la Sección Internacional de Clermont Ferrand, pero para ubicar la historia digamos que Prematur es un tremendo plano secuencia, con la cámara fija sobre el capó de un coche, que registra el viaje, desde el aeropuerto hasta una área de descanso, emprendido por un matrimonio de clase media noruego, cuyo hijo regresa a casa después de pasar tres años en España. Con él viene su novia española, que espera un bebé.

Gunhild Enger condensa en este primer viaje familiar el retrato de la mentalidad media de su país, logrando que a pesar del permanente plano fijo de conjunto que enmarca a los cuatro personajes, donde el primer término lo ocupa de manera cada vez más agobiante el matrimonio noruego (el plano es fijo, pero el zoom se acerca y se aleja con sutileza), el espectador se vaya identificando progresivamente con la recién llegada y examine a la familia con la distancia adecuada; la que aporta la cámara tras el parabrisas.

Los pasajeros del coche viajan en el espacio, y el espectador lo hace a través de la conversación que presencia, que le conduce de la sorpresa inicial a la hilaridad, y después al rechazo frontal ante los puntos de vista xenófobos, elitistas y reaccionarios que el matrimonio va desgranando. En este sentido, que la mujer lleve el peso de la conversación contribuye también a definir a su marido, que no solo condesciende al callar, sino que cuando habla lo hace para reafirmarse con convencimiento. Temas y posiciones incómodas y controvertidas abordadas en todo momento de una manera exquisitamente educada y multilingüe, con la que la directora hace aflorar la vanidad y el complejo de superioridad que oculta su sociedad bajo sus elegantes modales.

Prematur

Y volviendo a lo que defendía al comienzo, la sencillez o simpleza de Prematur es sólo aparente; lo que es en sí mismo ya es un mérito. El corto enmascara dentro de su vertiginosa charla un discreto alarde de fotografía (los suaves reencuadres del zoom, el falso naturalismo de la luz), un bien pensado uso del sonido, y, sobre todo, un excepcional trabajo de todos sus intérpretes (entre ellos la española Aina Huguet Estrada), sagazmente dirigidos para componer unos personajes con personalidad propia, distintos entre sí y bien balanceados.

Pero el gran tanto que se marca la directora es el haber salpicado el tono de denuncia de este drama familiar con un corrosivo humor negro (nunca mejor dicho a cuenta del muñeco que le regala la madre a su futura nuera), que contribuye a dar mayor calado a la sátira inherente, y que tiene una genial desembocadura en su encuadre final, con todos los noruegos fuera discutiendo y comenzando un picnic y la chica española, sola en el coche, pensando en qué clase de familia y sociedad ha venido a caer.

Un cortometraje rotundo que le valió la nominación a los premios nacionales del cine noruego, los Amanda, y el Gran Premio en los Brief Encounters de Bristol el año pasado, además de selecciones en Uppsala, Cork, Seatle, Minimalen o Huesca.

Prematur está distribuido por New Europe Film Sales.

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