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The battle of San Pietro

Director: John Huston | Año: 1945 | Nacionalidad: EEUU

Mientras que en Gran Bretaña a nadie le importó que casi todos los cineastas que se dedicaron a dirigir documentales de guerra hubieran destacado durante la década de los treinta por sus puntos de vista radicales e izquierdistas, en Estados Unidos se prefirió acudir a la industria hollywoodiense antes que contar con documentalistas como Pare Lorentz, Joris Ivens o Robert Flaherty, a quienes se consideraba unos agitadores subversivos y radicales, gente cuya influencia podía ser muy peligrosa para los espectadores norteamericanos. Quizás fue gracias a ese recelo inicial al que se deben los excelentes documentales realizados por John Ford, Frank Capra, William Wyler o John Huston en la Segunda Guerra Mundial. Casi todos los directores estadounidenses que se alistaron en el ejército creían que era necesario humanizar el punto de vista de un documental si éste quería ser efectivo. Esto último, claro, provocó un estilo bastante heterogéneo en las películas que realizaron durante la Segunda Guerra Mundial, pues cada cineasta quiso poner un poco de sí mismo en las imágenes.

San Pietro

Con The Battle of San Pietro, John Huston ganó fama de desmoralizador. No demasiado lejos de la actitud crítica de John Ford, la visión de la guerra ofrecida por esta película no deja de lado jamás el sufrimiento de los soldados, sus miedos y especialmente las terroríficas imágenes de sus muertes. ¿Valen los objetivos militares tanto como las bajas que ocasionan? ¿Es una vida humana menos importante que una colina o una pequeña ciudad devastada por los bombardeos? John Huston ofrece una imagen de la guerra sin heroísmo ni grandeza, como algo inútil y terrible. The Battle of San Pietro fue censurada y sólo quedaron de ella 30 de los 50 minutos montados bajo la supervisión de John Huston.

Resulta curioso que fuesen los directores norteamericanos los menos triunfalistas a la hora de rodar documentales de guerra. Por comparación, los cineastas de otros países se comportaron como obedientes corderillos al servicio de la maquinaria de agitación y propaganda. Incluso en Gran Bretaña, pese a la ideología comunista de algunos documentalistas surgidos durante la década de los treinta, se hizo un cine que contentó al público y al ejército por igual. La marcha de John Grierson a Canadá fue seguramente el motivo por el cual las películas británicas perdieron su lado crítico durante la guerra. También es cierto que, lejos de la disciplina de partido, ninguno de los grandes nombres del documentalismo británico parecía tener mucho que decir por sí mismo. Harry Watt, Pat Jackson y Humphrey Jennings quisieron explorar las fronteras del cine documental, viciándolo con tics narrativos, retórica melodramática (primeros planos, música o frases impactantes) y un esteticismo poco apropiado para películas con vocación realista. Uno de los directores británicos más interesantes de aquella época fue Paul Rotha. Él trabajó ante todo con material de archivo filmado por otros, basando la fuerza de sus películas en el montaje. Quería mostrar la marcha de la sociedad civil en tiempos de guerra. ¿Cómo funcionaba la sanidad pública? ¿Y las escuelas? ¿Dónde pasaban sus horas libres los trabajadores de las fábricas? Para él, la importancia de una película estaba más en su espíritu que en sus imágenes. Era importante saber cuál era el impacto de una guerra en las sociedades civiles. ¿Acaso se veían estas últimas eximidas del conflicto? ¿No pagaban también un precio?

Land of promise

Land of promise (1946) de Paul Rotha

No cabe duda de que muchos de los documentales rodados durante la Segunda Guerra Mundial hoy ya no conservan intactas todas sus cualidades. Los que no se quemaron en un incendio o a causa de una explosión durante un bombardeo, han ido perdiendo su efectividad porque mantienen consignas o mensajes de otra época. Además, en muchos casos no representan a una sociedad en su conjunto, dejando de lado a ciertos sectores. Del mismo modo que los documentales de guerra alemanes proponían a los británicos como enemigos exteriores y a los judíos como enemigos interiores, los documentales estadounidenses apenas hacían hincapié en la contribución de los negros o de las mujeres al esfuerzo bélico. Resulta indudable, eso sí, que la guerra cambió por completo la historia del cine.

NOTA: El cortometraje se ofrece en versión original con subtítulos en inglés.

 

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