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The Crimson Permanent Assurance

The Crimson Permanent Assurance es un corto distinto, un corto clave, un clásico, uno de los más grandes clásicos del cortometraje, posiblemente uno de los mejores cortos que se han hecho jamás. Y esta grandilocuencia en la afirmación que acabo de hacer se fundamenta sobre todo en que a esta obra le ha ocurrido lo que necesariamente le ocurre a las grandes obras, que gana con los años, que toma cuerpo y se proyecta hacia el futuro. Ya lo he dicho, como los clásicos. Y es que ya lo he dicho también, The Crimson Permanent Assurance es sin duda alguna un clásico.

Cuenta la historia de un grupo de contables de avanzada edad que ante la ‘opresión’ de la nueva corporación que los dirige, ‘The Very Big Corporation of America’, los casi ancianos, los trabajadores de otro tiempo y muy británicos se rebelan cuan valerosos piratas y emprenden una travesía, surrealista de cabo a rabo, enfrentándose a los norteamericanos y surcando como delincuentes marinos los mares de las finanzas internacionales.

Es bastante conocido el hecho de que este corto nació a partir de un largo de los Monty Python, Monty Python’s the Meaning of Life (El sentido de la vida, 1983). Se trataba de que Terry Gilliam rodase un sketch que habría que encajar en la película. Sin embargo, el animador hizo explotar su creatividad de tal forma que el sketch dejó de ser sketch para convertirse en un film de formato corto, completamente independiente del largo y con una duración de 16 minutos, más del doble de lo previsto. Según contaría Gilliam posteriormente, no sin sorna, esto fue así porque nadie le avisó de que tenía que parar de rodar.

Sea como fuere, lo cierto es que inmediatamente los Monty vieron que aquello merecía la pena pero no podía ser parte del largometraje. Así que acabó estrenándose junto a El sentido de la vida. Y en la mayor parte de las proyecciones, el corto resultó ser el telonero que complementaba o preparaba a la audiencia para el visionado del largo. Es por esto que su difusión e incluso fama posterior se ha visto condicionada por su parentesco con el largometraje.

The Crimson Permanent Assurance

Sin embargo, tras más de treinta años, la perspectiva ha cambiado. No solo este cortometraje ha empezado a verse como una obra cinematográfica más completa y atrevida incluso que El sentido de la vida, sino que su importancia para la comprensión del desarrollo filmográfico posterior de Terry Gilliam resulta fundamental.

De hecho, muchas veces se ha hablado del salto cualitativo tan grande que hubo entre los largos Time Bandits (Los héroes del tiempo, 1981) y Brazil (1985), dirigidos por Gilliam, y que tan solo están separados por cuatro años. Lo cierto es que el punto de inflexión, que además supone el puente entre ambas obras, es *The Crimson Permanent Assurance. Porque funciona de hecho como un precursor de algunos de los temas e ideas que Gilliam explorará en futuros trabajos. Tras bastantes años forjándose como creador en la televisión y el cine junto a los Monty Python, por fin Terry Gilliam encontraba su camino en este corto que en origen debía haber sido el sketch animado de un largo y que eventualmente le llevaría a firmar auténticas obras maestras en formato largo con un estilo muy definido e incomparable.

Así que es imperdible. Como decía al principio, todo un clásico. Todo un precursor. Una pequeña joya satírica y surrealista hasta decir basta que al final de todo simplemente podría venir a decirnos que eso de que las corporaciones son personas es una broma. Una broma muy pesada. Una broma de piratas que se ríen desafiantes en mitad de los océanos financieros.

 

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